Uno de los temas que mayor repercusión mediática ha tenido en los últimos es el conflicto que hubo en la empresa de capitales norteamericanos Kraft Foods, el segundo grupo alimentario del mundo. En resumen lo que ha ocurrido es que durante el mes de Agosto ocurrió un enfrentamiento gremial entre los sectores del gremio que responden al sindicato de Alimentación que encabeza Rodolfo Daer y un grupo de izquierda interno del sindicato en relación a que medidas sanitarias había que tomar por la gripe porcina. Y la empresa aprovechó esta interna y despidió a 161 trabajadores de la comisión interna de Kraft. Posteriormente los trabajadores tomaron la fábrica y realizaron un paro por tiempo indeterminado, y hubo cortes de rutas simultáneamente en muchos puntos de acceso a la ciudad de Buenos Aires. La fábrica fue militarizada por parte de gendarmería, se reprimió el reclamo de los trabajadores y se filmó el reclamo de forma que viola la libertad y la inmunidad sindical. Ambas partes del conflicto tuvieron apoyos, y por estos días el ministerio de trabajo estaría encontrando un principio de solución al conflicto.
El enfoque de este trabajo es analizar porque y en que contexto se inscribe esta política llevada a cabo por la prensa, como es el funcionamiento de las grandes corporaciones y el “apoyo” de los monopolios periodísticos al reclamo de los trabajadores queriendo demostrar un caos total en el país.
La historia de los dueños de Terrabusi nunca fue muy buena. Guillermo Montagna dueño dicha fábrica desde los años 70` fue una de los empresarios que organizó con mayor fervor el lockout patronal de febrero del 1976 un mes antes del golpe militar. Ya en la dictadura Montagna entregó a los delegados Susana Ossola, Juan Esteban Ferreira y Carlos Becker, que figuraban en la lista de “guerrilleros fabriles”. En los ochenta el dueño de Terrabusi Montagna pasó a conducir la Unión Industrial Argentina, y estuvo muy involucrado en la caída del gobierno de Alfonsín, con los saqueos a los supermercados y el golpe de estado de mercado, queriendo que rápidamente se instalara la fiesta menemista en Argentina. En el año 1993 esta empresa fue vendida a la trasnacional Nabisco y a la empresa Kraft Foods S.A. Y actualmente este hombre integra la comisión interna de la Sociedad Rural y apoyó fervorosamente el lockout patronal sojero del año pasado.
El accionar de Kraft en este conflicto tampoco es casual. Este se inscribe en un plan empresarial que la multinacional viene llevando desde 2004. Es un plan de despidos 10.000 empleados que afectó a España, Venezuela y Colombia y que incluyó el cierre de 20 fábricas. Este plan empresarial que viene según dice la revista Forbes de manos del director general de esta trasnacional y accionista importante en otras como Coca Cola, Jonson and Jonson, Warren Buffet. Esta persona, que es el segundo hombre más rico de la tierra detrás de Bill Gates, que siendo miembro de la Cámara de Comercio Hondureño se expresó a favor de la dictadura de Micheletti, conoce y tiene experiencias de largos conflictos sindicales. En el año 2005 el sindicato de Alimentación de Bogotá denunció que la corporación se deshizo de denas de trabajadores por baberse sindicalizado o reclamar sus derechos. Treinta de ellos fueron encerrados en un comedor, torturados y obligados a firmar sus renuncias. En Venezuela la empresa Kraft Food cerró tres de sus plantas, y los trabajadores irrumpieron en la fábrica militarizada y generaron destrozos. Por otra parte los directivos de Kraft food en Venezuela fueron promotores del golpe de Estado contra Chávez en Abril del 2002, y fueron los que permitieron que Pedro Carmona Estanca, el dictador Venezolano, queda exiliado en Venezuela. Por esa las prácticas que la empresa tiene en Argentina no parece ser nada extraño sino que una práctica habitual.
Estas prácticas no tienen nada que ver con la rentabilidad de Kraft Food. Según dijo el director de Asuntos corporativos de Argentino Pedro López Matheu, de quién ya hablaremos más adelante, en una entrevista a la revista de acción empresarial Fortunas, dijo “la crisis económica mundial no le afectó para nada a Kraft ya que este año fue el que la mejor rentabilidad”. Y según publicidad oficial publicada en la sede oficial de Kraft en Argentina ellos ganaron 1.487 millones de dólares, lo que supone un aumentos de 9,3 % respecto de 2008. Las ventas de Kraft Foods internacional aumentaron un 27% desde 2006, pasando de 33 mil millones de dólares a 41. 900 millones el año pasado. Desde principios de 2009, Kraft Foods registró beneficios en alza de 10 por ciento y un 11 por ciento en el primer y segundo trimestre de este año, respectivamente. Y con este incremento la empresa desde 2004 despidió a 100.000 trabajadores en sus 168 plantas que tiene en todo el mundo.
Pero la política Kraft no es una idea creada por Warren Buffet, sino que el avasallamiento de derechos laborales suele ser una constante de las empresas de capitales norteamericanos en la argentina. Como dijo la abogada laboralista Verónica Quinteros “A las empresas norteamericanas les es inconvenible la existencia de una ley protectora como se da en la Argentina. Les resulta inaudito que no puedan avanzar sobre el despido de un delegado; no aceptan el fuero gremial. No admiten que en un país como la Argentina, un poder del Estado, como en este caso el órgano de control del Ministerio de Trabajo les dé una orden”. También el ministro de Trabajo Carlos Tomada al ser preguntado por el periodista Eduardo Mingues acerca de porque el conflicto era tan complicado de solucionarse dijo: “Principalmente porque la empresa no entiende que las leyes argentinas hay que cumplirlas”. Uno de los casos emblemáticos de esta política de avasallamiento de las condiciones labores por partes de empresas imperialistas, es Wal Mart. Ella cuenta con una reglamentación que prohíbe la asociación entre los trabajadores y que dichos actos es causa de despido. La empresa minera estadounidense Barrica Gold company es otro ejemplo. Claudio Lozano, diputado de la Central de trabajadores Argentinos (CTA) y Victor De Genaro ex líder de dicha central sindical denunciaron que la empresa “acaba de despedir a José Leiva, el secretario general del nuevo sindicato de obreros mineros que ser formó recientemente después de una gran lucha de los trabajadores. La justicia ordenó su reincorporación y no lo han hecho” Además dijeron que la Barrica Gold company funciona como un Estado dentro de otro “Tienen ellos un ejército al servicio de ellos, constituyen ciudades cerradas con reglas y leyes propias”. Y ellos denunciaron un convenio firmado por Menem llamado “Convenio Minero Argentina”, que sigue vigente, donde el estado Argentino dejaba de tener soberanía sobre un territorio que pasaba a manos de las corporaciones, sobre todo la Barrick Gold. A su vez la empresa Coca-Cola company despidió a 202 trabajadores en el año 1994, barriendo todas las comisiones internas de la empresa y reprimiendo a los trabajadores. En la empresa Mc Donalds, durante la crisis económica Argentina del año dos mil uno, la empresa giró el 80% de sus ganancias al exterior, despidió a trabajadores y arregló con Fernando De la Rúa para evadir impuestos si la empresa mantenían los precios en la época de disparada inflación. Pero quizá el caso más emblemático es el caso de Wal Mart, que tuvo tanto rechazo y repudio que generó que la Argentina se el único país que tenga una delegación obrera sindicalizada en esa multinacional. El hecho fue que en 1999 36 empleadas de la sucursal de Córdoba fueron obligadas a desnudarse por personas de seguridad, acusadas de robo. “La creación de un sindicato en Wal Mart es uno de los logros más importantes del movimiento obrero argentino durante la nefasta década de los 90” aseguró el diputao laboralista de la CGT Héctor Recalde.
El actual conflicto en Kraft es según el actual diputado de la Concertación Forja Claudio Morgado como “calcado a dos conflictos anteriores ambos ocurridos en el grupo Clarín”. Esto es debido a que el actual director de Asuntos Coporativos de Kraft es quién fue el director de Asuntos Institucionales del Grupo Clarín, es un abogado y también ex funcionario de la Banca JP Morgan y dos de Alfonso Prat Gay durante los años 1998 y 1999, llamado Pedro López Matheu. Durante su gestión a cargo del directorio de Asuntos Institucionales de Clarín junto con Eduardo Azarbola, ex diputado del Pro y vicepresidente de Carbap, fue responsable de los 113 despidos que se realizaron en el diario Clarín barriendo por completo la comisión interna en el año 200. Y en el año 2004 de 119 despidos que se efectuaron el 3 de Septiembre de 2004 en la empresa Artes Gráficas Rioplatense. En ambos casos como en Kraft la empresa utilizó a la gendarmería para reprimir a las protestas de los trabajadores. Además filmó a los trabajadores en las asambleas, práctica que viola el principio de la inmunidad gremial. Entonces tanto bombardeo mediático sobre este conflicto está directamente relacionado con el debate que el gobierno nacional está dando sobre el proyecto de la ley de servicios de comunicación audiovisual que ya tiene media sanción de la cámara de diputados. Y a su vez López Matheu es quién presidió la Comisión de libertad de expresión de Adepa, una de las entidades periodísticas cercanas a la dictadura militar y que negoció juntó con Clarín y Videla la ley de Radiodifusión y la desaparición 131 periodistas”. López Matheu dice en la revista Imagen: “La crisis en Kraft está siendo muy exhibida por los medios por que como está en juego la ley de medios están queriendo mostrar la conflictividad imperante”. A confesión de parte relevo de prueba.
Una de las consecuencias que devino la crisis fueron los cortes de calles llamados piquetes. Recordemos que la primera manifestación fue en Julio y allí las corporaciones periodísticas no hicieron ruido de la crisis en Kraft. Tampoco fue en Agosto. Y al principio del debate, en los primeros días en que la presidenta envió al parlamento el proyecto de ley de servicios de comunicación audiovisual, las corporaciones periodísticas hacían gala de un nuevo lockout patronal de los sojero y no de este conflicto. Al fracasar dicho paro, todos los medios opositores a la ley comenzaron a mostrar los cortes de calle indiscriminadamente, con el objetivo de mostrar el caos imperante y como dijo el gran comunicador de la derecha argentina Mariano Grondona “el gobierno quiere sacar a las apuradas este proyecto para tapar todos los cortes y todo el caos que está viviendo la sociedad argentina”. Este hombre ex funcionario del gobierno del dictador Juan Carlos Onganía dedicó casi todo un programa a hablar sobre este conflicto, de su programa Hora Clave que se emite en Canal 26. Algo raro para un hombre partidario de la mano dura. A su vez el canal TN difundió comunicados que invitaban a las marchas. Y luego de que el ministro de Trabajo Carlos Tomada exigió a la empresa a reincorporar a 80 trabajadores, al día siguiente con mucha simultaneidad se organizaron cuatro cortes de calles y que por más de una hora y media fueron enfocados por el canal de cable Todo Noticias.
En conclusión las corporaciones actúan con mucha hermandad, y que cuando los intereses de una son tocadas por parte de los estados todas actúan en conjunto tratando de obtener los mayores privilegios.
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